Edgar Ore

El año pasado viajé muchas veces a Estados Unidos, estaba haciendo una maestría y tenía que viajar constantemente por mis estudios. Las dos razones por las que contraté el seguro de viajes son, primero porque cuando sales fuera de tu país, ya sea por turismo, estudios o negocios, no conoces cómo funciona el servicio de salud o asistencias que puedas necesitar en el país al que vas y, segundo, el costo de estos servicios son altos. Y eso lo comprobé cuando tuve una emergencia médica.

Viajar tranquilo es fundamental, me siento protegido y sin preocupaciones.

Estaba en San Francisco cuando me empecé a sentir mal de la garganta, previamente en Lima había estado siguiendo un tratamiento médico por faringitis. Yo supongo que durante el vuelo el aire acondicionado del avión me afectó.

Cuando llegué a mi destino el malestar se acentuó tanto que tuve que llamar al número de asistencia médica para que un doctor me atendiera. Ellos me facilitaron la dirección de un hospital en donde podía recibir atención y fui para allá.

Llegue al Saint Francis Memorial Hospital y me atendieron directo por emergencia, me revisaron y efectivamente era faringitis: Me dieron pastillas y las indicaciones para seguir con mis actividades de manera normal.

Al salir de la consulta me acerqué al counter a pagar y la persona que atendía me preguntó “¿Realmente quiere pagarlo?. ¿No prefiere llamar a su seguro?” Y yo, completamente positivo, le dije: “Si claro, ya en Lima mi seguro me hace el reembolso”. Hasta ese momento pensé que la cuenta sería máximo de unos 200 dólares. Pero cuando me entregó el recibo me llevé una gran sorpresa y preferí que el seguro se encargue del pago. Llamé entonces al seguro, ellos presentaron una carta de garantía al hospital y no tuve que pagar nada. Fue rápido y simple.

El seguro me ayudó a cubrir ese gasto inesperado y en ese momento lo valoré mucho. Lo mío fue algo leve pero cuando viajas pueden pasar muchas cosas: se perdió tu maleta, se canceló tu vuelo, tuviste un accidente, te enfermaste, etc y es importante prevenir y protegerse.

El no tener un seguro, te puede generar un impacto económico muy grande, más si estás en un país que no conoces. Para mi, viajar tranquilo es fundamental. Con un seguro me siento protegido y sin preocupaciones porque sé que estoy cubierto.

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