Ana Rosa Ramos

No sé si recuerdan que luego del terremoto fuerte en Ica se hablaba mucho sobre la posibilidad de que Lima tenga un movimiento sísmico de igual magnitud. No lo pensé más y tomé la importante decisión de proteger mi hogar.

Vivo en la casa que fue de mi papá. Una casona de más de 60 años que, a pesar de verse fuerte ya tiene varios años encima y siempre quise protegerla.

Contraté el Seguro de Hogar hace 5 años y la primera vez que lo usé fue hace dos, cuando las tuberías ancestrales del desagüe colapsaron por la antigüedad de la casa y las recientes construcciones cerca de mi barrio.

Recuerdo que la mañana del accidente me desperté y sentí un olor extraño. A medida que me iba levantando el olor se incrementaba. Era asqueroso. Bajé al primer piso y no podía creer lo que tenía al frente…. ¡Parecía una piscina!

Al parecer, mientras dormíamos, el desagüe se desbordó por los dos baños del primer piso. Al ver la escena, lo único que pasaba por mi mente era “¿qué hago?”. Entré en una preocupación y estrés enorme. Pensaba en mis hijos y también en los daños materiales. “¿Cuánto saldrá esto?”

Respiré profundo y llamé al seguro para que me ayudaran. Hasta ese momento no sabía cuál era el procedimiento y qué era lo que cubría mi seguro. Cuando llegaron me dieron el diagnóstico: parte de las tubería de la casa se habían picado y había un atoro. Además, me indicaron todos los próximos pasos a seguir.

Tenía que contactar con una empresa para pedir una cotización por la reparaciones y luego presentarla al seguro para que me den la aprobación por los trabajos. Al recibir la respuesta de aprobación me sentí aliviada y agradecida. Ya con esa respuesta y la posibilidad de iniciar las reparaciones recuperé la tranquilidad.

Empezaron a trabajar en la reparación y cambio de aproximadamente 15 metros de tubería. Fue un trabajo que implicó romper paredes y el piso para poder encontrar el atoro.

Para poder realizar la reparación tuvieron que cortar el agua, fueron días de mucho trabajo en la casa, pero finalmente valió la pena porque las tuberías, los baños y las paredes que se rompieron quedaron como nuevas.

Siempre le cuento sobre este suceso a mis amigos cercanos porque me parece importante que también tomen conciencia sobre los riesgos a los que estamos expuestos aún en nuestras casas.

¿Que hubiera hecho sin el seguro? No quiero ni pensarlo, no tenía en ese momento el efectivo que se necesitaba para pagar todos los gastos materiales y mano de obra para la reparación de las tuberías. Encima era época navideña, donde se gasta más de lo normal y tener que asumir este accidente yo sola me hubiera sacado por completo de mi presupuesto. El seguro fue mi salvación. Una maravilla.

Siempre le cuento sobre este suceso a mis amigos cercanos porque me parece importante que también tomen conciencia sobre los riesgos a los que estamos expuestos aún en nuestras casas.

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