Me descuidé y contraje el COVID-19: una experiencia con muchos aprendizajes



Después de más dos años de pandemia, me sentía inmune al COVID-19. “Jamás me dará a mí”, les decía a mis amigos, quienes se sorprendían de mi seguridad. Muchos de ellos ya se habían enfermado y me recalcaban que no me confiara. Sin embargo, por un descuido, durante esta cuarta ola de COVID-19 en el Perú, me contagié.



Mis amigos contaban que tuvieron síntomas leves y que felizmente se habían vacunado. Al igual que ellos, yo también tenía tres dosis de la vacuna contra el COVID-19, y la cuarta me correspondía días después de la fecha en la que mi prueba salió positiva. Pero, aun así, cuando me enfrenté esta situación, solo tuve miedo. Miedo de que la enfermedad se agrave o de contagiar a alguien. Felizmente, mi experiencia fue llevadera, ya que no tuve ninguna complicación de gravedad.



Lo primero que sentí aquella mañana del inicio de los síntomas de COVID-19 fue una pequeña molestia en la garganta, como una picazón incómoda. Pero apenas abrí los ojos, empecé a notar otras: congestión nasal, fuerte dolor de cabeza y fiebre alta.



Al día siguiente, aproveché los descuentos que tengo gracias a mi Seguro de Salud (Integral) de Pacífico y programé una cita en un laboratorio para realizarme una prueba de COVID-19. Cuando recibí los resultados, confirmé lo que ya intuía: era positivo.



Inmediatamente, ingresé a la App Sanna para reservar una cita virtual con el Doctor Online de mi Seguro de Salud (Integral). A través de una videollamada, durante 20 minutos, pude conversar con el doctor y contarle mi caso. Él me brindó indicaciones y tranquilizó. Después de la consulta, quedé más calmado: las vacunas eran un gran respaldo para mi salud. Iba a estar bien, solo había que soportar algunos días más.



Si bien no tuve un cuadro grave, supe de algunos casos en los que sí necesitaron hospitalización. De ahí la importancia de que nadie tome esta enfermedad como un juego. La pandemia continúa y es necesario que sigamos siendo precavidos para no contagiarnos.



En eso pensaba cuando un mensaje de WhatsApp me sorprendió. Elisa, mi mejor amiga, me decía que acababa de dar positivo, por lo cual estaba asustada. Traté de tranquilizarla y le conté mi experiencia. Eso sí: le aclaré que esta cuarta ola de COVID-19 requería algunas medidas y acciones diferentes. Para ayudarla en su proceso de recuperación, procedí a compartirle información valiosa, la cual resumí en el siguiente gráfico:



De aquí en adelante seré más responsable y seguiré las recomendaciones de prevención al pie de la letra. Ante la presencia de variantes muy contagiosas, es necesario cuidarse más por una posible reinfección. El Minsa ha informado que si tengo las dosis completas, los síntomas, en caso de volver a enfermarme, serán más llevaderos y un cuadro de gravedad es poco probable. Tengo las tres dosis y próximamente recibiré la cuarta, y, aun así, soy muy precavido.



Vale aclarar que el aumento de contagios en esta cuarta ola no ha generado un incremento en las hospitalizaciones o muertes. Para César Ugarte, epidemiólogo de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, el escenario actual es muy similar al que vivimos durante la tercera ola, sin necesidad de que “ponga en aprietos al sistema de salud”. Sin embargo, esta situación amerita que no bajemos la guardia y tomemos más conciencia.



Mi experiencia con el COVID-19 me ha hecho ver las cosas de una manera distinta y entender que nadie está libre de la enfermedad. A mis amigos y familiares que no se han contagiado, ahora les aconsejo y recalco que se muestren predispuestos a recibir sus dosis de refuerzo para que reduzcan la probabilidad de enfermarse o, en algunos casos, vuelvan a infectarse. La pandemia no ha terminado y es clave seguir con los cuidados.